Sabes algo... Te amo. Y no puedo decírtelo en la cara. Porque la ausencia de tu cuerpo nos está alejando.
No soy tuya, no sos mío. Y la ausencia duele.
Quisiera estar en este momento escribiéndote cosas bellas, pero sé que no todo es así, porque si estuviéramos bien, tú no pensarías en mi, estarías en tu casa evitando verme. Y está fue una de las causas que me hizo alejar de ti: el desinterés que tu persona tenía para conmigo.
Quería hacerte el hombre más feliz, quería que te sientas orgulloso de la persona que habías elegido para estar a tu lado. Mas no fue así. Nunca valoraste todo el amor que por ti sentía, las cosas que hacía por vos y cuánto tiempo esperé para ver si podía recibir un poco del amor que te daba. NUNCA SUPISTE RECOMPENSARME .
Hoy quiera llamarte, decirte que te necesito pero NO.
¿Por qué debo rebajarme por ti, hombre que me dejaste ir sin dar pelea? No luchaste por mi.
Buscaste mujeres para reemplazarme. Jamás me amaste.
Un mensaje de texto es la nada misma. Vacío de emociones, de palabras, de amor.
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